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El terror hacia y desde la web. Por Marcelo Mosenson

2017-04-11

Los efectos de la violencia en Internet pueden ser traumáticos. Históricamente, los medios masivos tradicionales de comunicación también han sabido difundir imágenes violentas. Como ser, por ejemplo, los espantosos videos de varios ataques terroristas.

Para muchas personas puede no importar el medio a través del cual se comunica una noticia de tales características. Un video es un video, ya sea en TV o en una laptop. Sin embargo, hay varias razones para sospechar que una historia contada a través de la web no tenga los mismos efectos que en otros medios tradicionales. Incluso, la visualización de ciertos contenidos a través de la red puede tornarse aún más traumáticos que de haberlos presenciado in situ.

Un estudio realizado en 2013 por la publicación www.pnas.org, comparaba los síntomas de stress entre aquellos que estuvieron expuestos de forma directa al bombardeo de la maratón de Boston en comparación a quienes fueron tan sólo testigos a través de los medios online.

Aquellos que estuvieron expuestos al bombardeo de imágenes por más de seis horas diarias a la locura de la maratón de Boston manifestaron mucho mayor stress que los que estuvieron presentes el día de la carrera.

A diferencia de un evento en el cual un grupo de personas padece de tales circunstancias hasta que el episodio concluye, la repetida exposición mediática de la misma escena prolonga los efectos traumáticos.

La mayor diferencia entre los medios tradicionales y las redes radica en que las imágenes de terror no suelen ser editadas en internet. A su vez, mediante nuevas aplicaciones como Periscope, una compañía de Twitter, la cual permite transmitir en vivo vía streaming a través de un teléfono, se ha transmitido, por ejemplo, la violación de una adolescente en Ohio. La compañera de la mujer violada por un hombre de 29 años eligió grabar la escena y transmitirla en vivo, en lugar de socorrerla.

Otras de las siniestras imágenes emitidas por Periscope fue la de Océane, una joven francesa de 19 años que a las 4.29 pm, mientras se filmaba a través de esta app, se suicidó, arrojándose a las vías del tren de la estación de Egly, a 25 millas al sur de París. Si bien el video fue retirado de la plataforma de Periscope su video se diseminó por You Tube.

Otro video emitido por esta misma aplicación fue la de dos adolescentes de 15 y 16 años respectivamente, quienes filmaron su agresión violenta contra un hombre borracho de 24 años que se encontraba a la salida de una discoteca de Bordeaux.

Este clase de videos son prácticamente imposibles de prevenir. Vivimos actualmente en una suerte de dictadura del real time. Sería exagerado afirmar que ciertos hechos se producen sólo con el propósito de ser filmados y vistos. Posiblemente los violentos actúen de manera violenta aún sin no existiera Periscope. Lo mismo vale para la mujer suicida o la compañera que no socorrió a la mujer violada.

Pero cabe preguntarse si de la misma manera que ciertas imágenes que hoy generan más stress y efectos traumáticos que de haberlos presenciado una sola vez en la escena misma, la tecnología de las redes incentivan de algún modo, a personas abusadoras y violentas que gozan del exhibir sus actos violentos.

Otros de los peligros de las redes es el incentivo a la imitación. Gran cantidad de nuevos terroristas son no sólo reclutados, sino inspirados por otros que conocen a través de la web. Lo mismo sucede con la pornografía. No sólo inspira a muchos a imitar lo que ven, sino que a su vez, frente a cualquier nicho social, uno tiene la posibilidad de encontrar a miles de otros similares a uno.

En consecuencia, el fetiche, la perversión, o la desviación que tradicionalmente y estadísticamente son por definición una excepción, la red los agrupa a innumerable cantidad de gente creando grupos de pertenencia conformados por miles de otras excepciones. Así, para quien convive con lo excepcional de manera diaria a través de la web, deja de sentirse una excepción. La excepción se normaliza, al igual que el mal.

Por ejemplo, según un artículo de la publicación Vice.com existe Familiy4love, el Facebook del incesto, se comunica que una “familia activa” es aquella que mantiene relaciones sexuales entre sí. “Disfrutamos de conocer gente parecida” significa “únete a nosotros”. Con casi 3.100 miembros, se trata de una comunidad reducida, pero que pertenece a una subcultura mayor que utiliza Internet para cumplir su fantasía, ya sea con juegos de rol o haciéndolo de verdad.

Tres mil cien personas es un número enorme para un perverso que encuentra un alivio y hasta su propia justificación frente a tantos otros similares a él.

Internet no sólo potencia lo mejor y peor de nosotros. También crea nuevas realidades, tanto subjetivas como tangibles. No hay duda que se trata de una revolución muy beneficiosa. Lo cual conlleva, irremediablemente a indeseados efectos secundarios.

Su revolución no parece tener vuelta atrás, y recién estamos siendo testigos de sus primeros pasos. Habrá que estar atentos a donde nos lleva tanto individualmente como a su vez, como sociedad global.

  • 11.04.2017
  • Sociedad
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